May Neim Presenta a León Carrasco, Francisco Adriano. Lima, Perú, 1975 – Escritor ha publicado la novela corta “Resplandor Púrpura” (2004) el poemario “Ad Gloriam”...

Francisco Leon

May Neim Presenta a León Carrasco, Francisco Adriano. Lima, Perú, 1975 – Escritor ha publicado la novela corta “Resplandor Púrpura” (2004) el poemario “Ad Gloriam” (2006), “La historia de Salamanca de Monterrico tomo I” (2006), “La historia de Salamanca de Monterrico tomo II” (2008), la plaquette Sandra (2009), el poemario temático “Summer Screams” (2009). “La historia de Salamanca de Monterrico tomo III” (2012), “Historia de Sangallaya” (2012) la novela “Tigres de Papel” (2013), su trabajo de investigación “Salamanca Sixties un estudio sobre el rock en la clase media de Lima” (2014).

Cómo entender una personalidad tan controvertida si no es tomando prestado el visionar de otra. Intentaremos un acercamiento mediante un punto de confluencia entre dichos autores, usaremos para ello una muestra de sus obras poéticas. Pound describe en Los Cantos el viaje de Ulises al mundo de los muertos, Kazantzakis en su Odisea lo hace abandonar su amada Ítaca nuevamente. Según  la teoría de Gerard Genette, ambos son hipertextos de un hipotexto común: la Odisea de Homero.

Desborda y brilla en sus mencionados escritos el flumem et fulmem abundiantae  de sus versos. La figura del héroe mítico, Ulises, es regalada con una nueva existencia, más allá de la destrucción de Troya, más allá de su hogar y su propia reina.

Dejemos de lado la obra y tratemos de ver a los hombres: buscadores e incomprendidos. Intentamos tal vez  comprender sin juzgar, pero recordemos que Kazantzakis condenaba  a los turcos, entonces es pertinente cuestionarnos: ¿qué hubiera pensado de un Ezra Pound defensor del fascismo? ¿Podría juzgar a alguien con quien tuvo múltiples similitudes?

A continuación repasaremos algunas “coincidencias”: fueron excelentes poetas, filósofos, traductores y políglotas, vivieron la mayor parte de la existencia fuera de su patria, fueron perseguidos por sus ideas, tuvieron una vasta cultura. ¿Mas esto, determina algo?, ¿se puede separar la obra de su autor?, no olvidemos que Kazantzakis dice en una carta del 4 de abril de 1929:

            “No son los hombres quienes me interesan, sino la flama que los consume”

Esta misma idea la encontraremos después en su libro Carta al Greco:

“Una llama atraviesa las piedras, los hombres, los ángeles, esto es lo que yo quiero pintar. No quiero pintar la ceniza […] Quiero pintar el instante en que las criaturas de Dios arden: un poco antes de que caigan en cenizas. […]”

¿Encontramos esa llama en Pound?, la respuesta es afirmativa. ¿Acaso no amó apasionadamente  algo  en la vida?, llámese su obra o sus arraigadas convicciones políticas, quizá equivocadas.

Una muestra palpable es el siguiente poema de Pound:

 

Francesca

Saliste de la noche
con flores en las manos.
Vas a salir ahora del tumulto del mundo,
de la babel de lenguas que te nombra.

Yo que te vi rodeada de hechos primordiales,
monté en cólera cuando te nombraron
en oscuros callejones.
¡Cómo me gustaría que una ola fresca cubriera mi mente
Que el mundo en hoja seca se trocara,
o en un vilano al viento,
para que yo pudiera encontrarte de nuevo
Sola!

El camino a la santidad, ¿cómo lograrlo?, ¿qué entendemos por ésta? La perfección del hombre no pasa de ser un anhelo, una lucha diaria en pos del ideal inalcanzable, pero ¿debemos abandonar dicha empresa? No refería Kazantzakis casi al final de sus días:

            “No hay más que una tristeza. Y es que no somos santos”

Es decir continua el intento, predica con el ejemplo de algo no conseguido lo cual lo vuelve simplemente tan humano. Es el mismo hombre quién dirá:

“Los dos grandes principios del bien y del mal, la libertad y la esclavitud se elevan ante mis ojos infantiles, no como ideas abstractas, sino en carne y hueso, con cristianos y turcos”.

Odiar la maldad es acercarse al bien, pero ¿implica necesariamente odiar a quien comete la maldad? Si fuera así, ¿cuánto nos alejamos de la santidad? Kazantzakis debió haber vivido con esta palpable contradicción, la cual entra sin desmedro en su naturaleza.

Dejando de lado maniqueísmos nos preguntamos: ¿fue “malo” Pound?, o sólo un ser humano, con sus implícitas características  tal como Kazantzakis, quien afirmara acerca del Logos Espermático:

“He aquí por ejemplo, dos grandes palabras ‘espermáticas’: ámense los unos a los otros; proletarios del mundo únanse.”

Elevar a la categoría de grandes palabras “espermáticas” las aseveraciones de Cristo y Lenin, implica concordar con lo por ellos planteado, es decir la unidad y aceptación de todos los hombres y mujeres como único modo de superar nuestros problemas.

Para terminar recordemos que otro poeta, místico y controvertido: Allen Ginsberg, visitó a Ezra Pound en su retiro italiano y en determinado momento le dijo: Quiero su bendición, y Pound le contestó: De qué sirve. No obstante, Ginsberg fue bendecido y bendijo a su vez  a Pound, sabiendo éste que Ginsberg era judío, lo cual fue un aliciente para que el viejo poeta, convertido ya en casi un autista, se arrepintiera de su pasado fascista y lo definiera como: un pueblerino complejo juvenil.

Citemos un ejemplo de vida de las palabras del mismo Kazantzakis, puestas en boca de San Francisco de Asis:

“Un día San Francisco vio un almendro en medio del invierno. Entonces, San Francisco le dijo: ‘Hermano almendro, háblame de Dios’. Y de pronto, el almendro floreció.”

Hermoso hubiera sido que el añoso almendro llamado Ezra Pound hubiera florecido ante el suave toque de infinito, de amor, de caridad, de piedad, de una sola palabra de Kazantzakis, un santo laico de la modernidad.

La directa asociación de recuerdos trae a colación una historia: escuchan los hombres la voz de Dios que anuncia el fin del mundo, y pide una razón para no destruir la corrompida humanidad, entonces se introducen todas las opciones en una computadora, luego de procesar los datos, arroja un nombre, el de un místico hippie. Lo ubican en su yate y le cuentan lo sucedido, él no está enterado de nada, le preguntan por una razón, sonríe y dice: ‘somos lo que somos’, y el mundo vuelve a la normalidad.

Puntos de vista y reflexiones para pensar cuánto dolor cargaban ambos poetas y si es tan justo condenar a uno y pontificar al otro. Lo más probable es que Kazantzakis de Asís hubiera hecho florecer al almendro-Pound. ¿Por qué no?

Francisco León.

* Foto: by Alvin Langdon Coburn, collotype, 22 October 1913

Carlos de la Torre Paredes

Carlos de la Torre Paredes, Lima 1988. Escritor con cinco libros publicados, politólogo de profesión por la Universidad Nacional Federico Villarreal, maestrista en Gestión de políticas públicas en la misma universidad y especialista en gestión cultural en el ámbito local por la Universitat de Girona (Cataluña) y la OEI.

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